Según se desprende del expediente, Natacha Jaitt había ido al salón de eventos Xanadú de La Ñata, Tigre, para reunirse con un empresario. Tenía la idea de hacer un evento y quería conocer el lugar. Allí la recibió su dueño, Guillermo Rigoni, de 45 años. Hablaron, tomaron cocaína y champagne y en un momento empezaron a recorrer el lugar. Fue allí cuando la modelo fue a una habitación. “Se quedó dormida”, dijo el empresario, pero luego descubriría que estaba muerta.

Eso lo puso en el centro de la escena. ¿Quién es Rigoni? Vive desde siempre en Ituzaingó y, según trascendió, adquirió el complejo Xanadú desde hace pocos meses.

Pero, según reveló el diario Perfil, el salón no es el negocio principal de este empresario, sino Conaplas SRL, una empresa proveedora de conos y vallas que tendría como principal cliente a Vialidad del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires.

Desde 2007, Rigoni es además uno de los accionistas de Gonzafer S.A., una inmobiliaria que comparte junto a otros familiares. Y sin embargo, a pesar de sus negocios, el empresario también es beneficiario de una asignación familiar de la ANSES que cobra desde 2016.

Según su página de Facebook, es un apasionado por las motos. En 2011 compitió en el Campeonato de Enduro del Noreste Argentino con una Honda XR; y también suele hacer viajes con grupos por rutas argentinas con una moto Kawasaki que supera los US$ 23 mil.

Rigoni dio su declaración testimonial horas después de haberse dado a conocer la muerte de la modelo. Sin embargo el hermano de la mediática, Ulises Jaitt, declaró que podría haber hecho algo más al encontrarla desvanecida. “Podrías haberla salvado hijo de puta. Demoraste en llamar al 911”, sentenció.

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