El sábado 6 de octubre, en el estacionamiento frente al Club Unión, asesinaron de dos tiros a Amílcar Javier Leguizamón, de 38 años. El fallecido era conocido como “Pepo”, cuidaba autos en el lugar donde le dispararon y era integrante de la barra liderada por los “Mellis” Galeano.

En la noche del viernes, finalizado el encuentro entre Unión y Patronato, se produjo otro homicidio.El hecho ocurrió dentro de la institución rojiblanca, en la zona del mástil, entre la sede y el estadio Malvicino.

Javier Cabrera, de 22 años, recibió al menos dos disparos que terminaron con su vida. El joven vivía en Alto Verde y formaba parte de la hinchada caracterizada de Unión, pero no era cercano a los que llevan la conducción.

Por ambos casos, no hay detenidos y se sigue investigando. Todavía ninguna hipótesis termina de “cerrar” con respecto a los dos asesinatos.

La fiscal a cargo de la investigación por la muerte de Luis Javier Cabrera, Cristina Ferraro, ordenó que se secuestren las imágenes de las cámaras de seguridad, ubicadas en las inmediaciones al club para que sean peritadas.

En primer lugar, se trata de determinar si quedaron registros del momento en que el joven de 22 años resultó baleado. Además, también esperan que se pueda visualizar desde dónde se produjo el ataque.

Por un lado, se apunta a un grupo de barras, que anteriormente estaban al mando de la tribuna detrás del arco y que están dispuesto a volver. Por otra parte, también se piensa que se produjo una feroz interna en “La Bomba”, tras la muerte de “Pepo” y una disputa por el poder.

Una muerte tendría que ver con la otra, esto comienza a ser una certeza y ambos hechos están vinculados a cuestiones de la barra del Tate.