Marta Yáñez -jueza federal de Caleta Olivia- abrirá hoy por la mañana la primera serie de testimoniales. El propósito es dar cuenta de las condiciones de navegabilidad que presentaba el submarino ARA San Juan, desaparecido desde el 15 de noviembre pasado con 44 tripulantes a bordo.

En las tres primeras jornadas concurrirán dos testigos cuyos nombres se mantuvieron en reserva, y dos oficiales de la Armada que se desempeñaron en forma sucesiva como auditores de la fuerza. Los auditores deberán explicar las razones de algunos informes negativos sobre la situación del navío, previo a su desaparición, y el rol que ambos jugaron en esa delicada cuestión. Todos los primeros testimonios son considerados de vital importancia por cuanto servirían para marcar el rumbo de la compleja investigación.

La propia jueza Yáñez admitió que existen elementos de juicio que indican que hubo ciertas “falencias” en las condiciones técnicas de navegación del buque. En ese punto, es de gran relevancia el aporte de los dos auditores, que produjeron informes en los que se habrían señalado en detalle la existencia de tales “deficiencias”.

El quinto testigo, citado para el jueves, es el capitán Enrique Balbi, vocero de la Armada encargado de dar a conocer los partes oficiales sobre las tareas de búsqueda de la nave, informes que han sido duramente cuestionados por los familiares de los tripulantes del ARA San Juan. Uno de los datos que se manejan y que tendrá que ser confirmado o no por los dos auditores, es la sospecha de que no fue escuchada la recomendación de los fabricantes del submarino, en cuanto a que después de la reparación de “media vida” que se hizo a partir de 2008, tenían que realizarse controles en “dique seco”, es decir lejos de alta mar, cada 18 meses. Sin embargo, “de los mismos informes de la Armada surge que no se hizo ninguno durante 39 meses”, según le dijo a PáginaI12 Luis Tagliapietra, padre de Alejandro, uno de los tripulantes del buque perdido en el Atlántico sur.