La noticia explotó en los medios nacionales y convulsionó al mundo Colón. Primero con la noticia de que Leonardo Heredia y Guillermo Ortiz se habían tenido que retirar del entrenamiento y luego con una serie de jugadores que, por sentir algún síntoma, prefirieron hacerse los estudios correspondientes para saber si tenían dengue.

El examen realizado por el ministerio de Salud dio negativo. Y eso llevó a la siguiente pregunta: ¿qué fue lo que causó tantos cuadros febriles y vómitos en el plantel sabalero? Tan fuerte fue que debieron pedir la postergación del partido frente a San Lorenzo y que recién esta semana están pudiendo volver a entrenar con normalidad (a excepción de Ortíz y Gustavo Toledo).

“Puede ser algo que comimos en Buenos Aires, porque la mayoría de los contagiados estuvimos allá para jugar contra Lanús”, reveló el arquero Leo Burián. Sin embargo, los médicos del club estiman que fue algo más grave: el rotavirus, una enfermedad infecciosa que causa gastroenteritis o infección intestinal.

Es una enfermedad sumamente contagiosa, por eso podría haberse desperdigado rápidamente entre el equipo de Julio Comesaña. Y se transmite a través del consumo de alimentos o agua infectados con el virus. Los jugadores de Colón presentaban los síntomas que indica esta enfermedad, por eso es la principal hipótesis que manejan en el club.

De todas maneras, el Ministerio de Salud de Provincia les pidió hacer una nueva prueba contra el dengue para poder descartar definitivamente que sea esa enfermedad la que los haya afectado.

Mientras tanto, Colón volvió a los entrenamientos pensando en Vélez, a quien enfrentará el viernes a las 19. Quieren que el problema de salud sea sólo un mal recuerdo y enfocarse otra vez en lo que el Sabalero necesita: ganar para escalar en la tabla de la Superliga.