En vísperas de un nuevo clásico en la historia del fútbol de Santa Fe, la ciudad se prepara para vivir una jornada tan histórica como particular. Es que la edición 92ª del partido más esperado por los santafesinos será el primero que se juegue en el marco de una pandemia.

Tomando en cuenta la imposibilidad de que los fanáticos asistan al estadio, los bares y kioskos de la ciudad anticipan posibles aglomeramientos difíciles de controlar. Es por eso que trazaron acuerdos en cuanto a las reglas para el ingreso a los locales.

En principio y, para prevenir cualquier tipo de incidentes, indicaron que no se permitirá el acceso a personas con indumentaria de alguno de los clubes. Además, las restricciones de capacidad se mantendrán en coincidencia con el decreto nacional acatado por la provincia.

El Clásico irá por codificado, a las 18 del domingo. Esto abre la puerta a que los bares o kioscos sean una opción para ver el partido más esperado por los santafesinos, aunque las restricciones suponen desalentar movilizarse en la ciudad. A las restricciones vigentes se les sumarán controles municipales de aforo, protocolos y habilitaciones en la previa, durante el partido y posterior a su finalización.