
Ana María Alurralde tenía 57 años y era buscada intensamente desde el viernes 18 de octubre de 2019 por la policía de la ciudad de Santa Fe, lugar donde vivía junto a quien era su pareja desde hace 20 años, Daniel Fernández.
Este confesó el crimen luego de inventar una coartada: había denunciado que al levantarse el viernes no encontró en su casa ni a su mujer ni el auto, y que ella le dejó una nota avisándole que se iba porque había un interesado en comprar la casa de su madre que está en venta. Rápido los investigadores lo vieron sospechoso y lo aprehendieron luego que con la prueba de Luminol encontraron en la casa restos de sangre y se dieron cuenta que la escena del crimen había sido limpiada.
Finalmente este sábado Fernández se quebró y confesó que mató a su mujer a golpes en su casa, luego le puso una bolsa en la cabeza, la cargó en el automóvil, arrojó el cuerpo en un callejón y luego abandonó el automóvil.
Fue él incluso quien acompañó a los investigadores y les mostró dónde había arrojado el cuerpo y dónde estaba el vehículo, un VW Gol color gris que está a su nombre. Tenía otros dos vehículos que funcionan como remises, uno de ellos manejado por él, quien continuaba en actividad aunque ya se había jubilado.
La fiscal del caso, Ana Laura Gioria, ordenó que se realice la autopsia -lo que ocurrirá este domingo- y dispuso que Fernández quede detenido para la audiencia imputativa por el delito de femicidio.



















