
La diputada Elisa Carrió estuvo sentada el sábado a la noche en lo de Mirtha Legrand. Muchos decían que lo hacía para recomponer las cosas con el presidente Mauricio Macri, luego de una agitada semana donde le exigió que echara al ministro de Justicia, Germán Garavano y luego se desdijo asegurando que era una broma.
Sin embargo, la explosiva cofundadora de Cambiemos bajó algunos cambios, pero a su manera. Volvió a exigirle a Macri que decida: “Nos gobiernan las mafias del fútbol o nos gobierna una Justicia independiente. No se puede estar bien con la mafia del fútbol y estar bien conmigo”, dijo.
Además, aseguró que el lunes presentaría el juicio político contra Garavano “porque es mi derecho como diputada”. Aunque el lunes es feriado, por lo que deberá esperar un día más.
“Dicen que la ropa sucia se lava en casa, pero a mí no me votaron para que no hable de las cosas graves. A mi me votaron para que diga la verdad”, le contestó a quienes la criticaron por las formas de su mensaje hacia Macri. Y confirmó que una parte del oficialismo la prefería afuera: “Hay muchos que me quieren echar… ¡Yo no me voy!”.
Sobre la frase más fuerte que dijo en la semana, esa de que había perdido la confianza en Macri, aseguró: “Me preguntaron y respondí: Perdí la confianza y es la verdad. Lo quiero al Presidente, pero perdí la confianza en que se luche contra la corrupción”.
Y luego analizó la estrategia de una parte de Cambiemos de intentar polarizar las elecciones nuevamente con Cristina Kirchner: “Estoy harta de que me digan que Cristina no tiene que ir presa para poder ganar las elecciones. La Argentina tiene hambre de decencia y de ejemplaridad, de verdad y de honestidad”.
Luego, Mirtha la interrogó sobre su vida personal. Y la diputada siguió dando fuertes títulos: “Me quieren cambiar, pero a mí la política no me va a cambiar. Siempre voy a decir la verdad. No voy a romper Cambiemos. Estoy salvando Cambiemos porque cumplo con el electorado que nos votó”.
“Yo hago lo correcto, si la causa de mi acción hace que vaya presa, voy presa. El don de la valentía no me pertenece. Es de Dios”, dijo Carrió. Y completó: “Soy el problema y soy la solución. Creo que no valoramos a la gente auténtica”.
Para concluir, aseguró que las críticas que le hacen, le llegan: “Estoy cansada de las descalificaciones. Si no fuera por la Eucaristía diaria ya me habría suicidado”.


















