La madrugada del martes fue el día elegido por la gran mayoría de los hinchas de Colón para viajar de Santa Fe a Montevideo para ver al equipo de Pablo Lavallén disputar el encuentro de ida por la segunda fase de Copa Sudamericana.

La aduana de Fray Bentos fue apenas un ejemplo de lo que sucedió: cientos de autos con bocinazos para acompañar cantos de Colón. Banderas que flameaban y camisetas rojinegras por doquier. Hubo, durante la madrugada y esta mañana, más de tres horas de demora para pasar hacia el vecino país.

En Uruguay están sorprendidos por la caravana sabalera: no pueden creer la gente que moviliza Colón, aún para un partido que no es definitorio. Por eso apuraron la organización para tener un buen operativo de seguridad. Decidieron que la policía acompañará a los micros rojinegros durante todo el trayecto y, una vez que lleguen a Montevideo, los llevarán al Parque Batle, donde habrá un vallado que los llevará en una especie de corredor hasta la tribuna que ocuparan en el mítico estadio Centenario, lugar donde juega la Selección charrúa.