Evan Carroll y Sarah Illig disfrutaban de su luna de miel en el Caribe y decidieron hacer snorkel en las aguas cristalinas de un estanque, sin imaginar el aterrador momento que atravesarían.

Sarah nadaba mientras Evan la filmaba, hasta que de pronto entró en escena un pequeño tiburón. La joven tenía los brazos extendidos. Al acercarse, el animal nadó directamente hacia ella y le mordió el brazo.

“Sentí un silbido en el agua, algo que me apretaba el brazo y asumí que mi marido me estaba haciendo una broma”relató Sarah a The Mirror.

“Menos de un segundo después me di cuenta de lo mucho que dolía (…) y vi al tiburón pegado a mi brazo”, agregó.

En ese instante, la joven, aterrada, se dio vuelta y comenzó a nadar rápido para alejarse del animal.

 

“El tiburón no suele morder a menos que lo provoquen al tirar de la cola, alimentarlo, etc., pero no estábamos haciendo nada de eso”, señaló Sarah.

Afortunadamente sólo fue un susto y el hecho no pasó a mayores.