Lucas Alario le puso fin a su peor racha sin convertir como delantero de River. Fue con un derechazo furioso que fusiló a Lucas Hoyos para abrir el marcador ante Instituto, en Mar del Plata. Su definición fue con esa bronca contenida de no poder marcar hace tiempo. Esta vez rompió la red y llegó el alivio para el “Pipa”.

Así, para Alario terminó una sequía que se extendió durante 940 minutos, poco más de 10 partidos en los que el grito de gol se le atragantó.

Tras el paso inicial de su carrera en Colón con 12 goles en 60 partidos -tardó 22 en marcar el primero-, el Pipa se convirtió rápidamente en un ícono y una referencia absoluta en el mundo River a base de gritos, pivoteos y festejos. Aun sin anotar durante un largo rato, totalizaba 40 tantos en 80 partidos en sus dos años en el club.

Su último festejo había sido el 18 de mayo pasado, en la victoria por 3-2 ante Melgar, en Arequipa (Perú), por la etapa de grupos de la Copa Libertadores. Aquella noche abrió el marcador y luego Mayada y Nacho Fernández pusieron cifras finales. Tras la victoria, River jugó diez partidos y el delantero no logró marcar: pasaron Gimnasia de La Plata (3-0 y un tiro al travesaño), Deportivo Independiente Medellín (1-2 y falló un penal), Rosario Central (0-0), Atlético Tucumán (3-0 y un tiro en el palo), Racing (2-3), Aldosivi (1-0), Colón (0-0), Guaraní (2-0), Guaraní (1-1; empujó el pie de Pinola, quien terminó anotando) y Atlas (3-0).

Sin Alario en la cuenta, de los últimos 18 tantos que consiguió el Millonario, Pity Martínez anotó cuatro, Nacho Fernández y Larrondo marcaron dos y el resto se los repartieron entre Mayada, Driussi, Auzqui, Mina, Moreira, Canuto en contra, Maidana, Martínez Quarta, Scocco y Pinola. Más allá de no convertir, en este lapso Alario repartió tres asistencias: a Driussi y a Auzqui frente a Gimnasia; y a Pity Martínez con Atlético Tucumán.