
“Descreían de nuestra convocatoria”, dijo el presidente José Vignatti sobre el esfuerzo que tuvo que hacer para convencer a los dirigentes de River Plate de Montevideo para que cambiaran la sede del partido de ida por la segunda fase de Copa Sudamericana. Es que no había demasiado tiempo: el cruce fue definido por sorteo el lunes 13 y no había demasiado margen de maniobra.
Finalmente, desde River hicieron un pedido a Conmebol para cambiar la sede, a pesar de que normalmente eso se realiza con 15 días de anticipación: teniendo en cuenta que el sorteo había sido hacía una semana, los organizadores del torneo internacional hicieron lugar a la solicitud.
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Ese sería sólo el primer escollo. Una vez que alquilaron el mítico estadio Centenario comenzaron a ver los diferentes detalles que debían llevar a cabo: el director general del club, Leonardo Rumbo, le reveló al periódico uruguayo El Observador que tuvieron que tapar todas las publicidades del estadio, este lunes, por pedido de ESPN, el canal que televisa, y la Conmebol. “Todos los anillos del estadio tenían carteles. Hasta el tablero electrónico debió ser tapado. No se puede ver publicidad”, dijo Rumbo.

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El segundo inconveniente fue coordinar a toda velocidad un operativo de seguridad para los miles de santafesinos que llegarán: serán acompañados por policía uruguaya durante todo el trayecto y llevados al Parque Batle, donde la policía hará un vallado que los llevará en una especie de corredor hasta la tribuna que ocuparan los sabaleros. Hasta las 15 de este lunes había 5500 entradas vendidas, según confirmaron desde el club charrúa: con ese dinero creen que cubrirán los gastos y podrán sacar un buen rédito económico para un club que tiene problemas financieros.
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