El “Virrey” ganó todo con Boca y previamente lo había hecho con aquel recordado equipo de Vélez en 1994. El periodismo de Buenos Aires comenzó a decir, con cierta picardía, que Bianchi contaba con el celular de Dios en los partidos claves.

Sus planteos fueron exitosos y siempre contó con esa dosis de suerte que se necesita para lograr títulos. Así llegó a ser el técnico que todos querían para la Selección, pero él se negó rotundamente.

El tiempo lo convirtió en el suegro de Eduardo Domínguez. El ex jugador de Vélez y Huracán, entre otros clubes, se casó con su hija, Brenda, y juntos formaron una maravillosa familia, con sus hijos Mateo y Nina.

Como técnico, el “Barba” hizo su primera experiencia en el equipo de Parque Patricios. Llegó a jugar la final de la Copa Sudamericana, fue derrota ante Independiente de Santa Fe, en diciembre de 2015.

Después llegó a Colón. De arranque obtuvo siete triunfos consecutivos, algo histórico en el club del barrio centenario. En este 2018, el Sabalero volvió a participar a nivel internacional, después de siete años y clasificó por segunda vez consecutiva a la Sudamericana. También algo inédito en la historia del rojinegro. Todo fue de la mano de Domínguez.

El D.T. quedará en la memoria de todos los hinchas de Colón, por el triunfo en el Morumbí y por eliminar a un gigante como es San Pablo, por los 16avos de la Sudamericana.

El entrenador siempre es acompañado por su mujer, la hija del Virrey. Y muchos sospechan que ahí está la clave del éxito. Ella suele decir como chanza: “El celular de Dios lo tengo yo, mi papá me lo pasó a mí”. En el caso de Eduardo, es respetuoso y evita hablar de ese tema.

Igualmente está demostrado que Colón tiene el estilo de Domínguez, aunque pese el nombre de su suegro.

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