La Justicia lleva a cabo una investigación para determinar la causa que derivó en una infección generalizada, produciendo la muerte de una chica rosarina de 22 años, embarazada de casi cinco meses y madre de dos chiquitos.

La hipótesis más firme apunta a un shock séptico conocido como “síndrome de Mondor”, explicó ayer el titular del área de Salud Sexual del municipio, Daniel Teppaz, que “suele aparecer a las pocas horas de un aborto provocado” por un elemento externo (sonda o aguja), aunque la bibliografía médica admite que también puede darse tras un aborto espontáneo.

La fiscal de Homicidios Culposos que instruye la causa, Valeria Piazza Iglesias, ya tomó testimonio a los familiares de la chica y pidió el secuestro de “todas sus historias clínicas” en los centros de salud para que el Instituto Médico Legal pueda practicar la autopsia de la joven y los restos fetales, incluso con presencia de peritos de parte.

“Hacía muchísimos años que no veíamos un caso similar en Rosario”, contó Teppaz, para explicar que si bien faltaban elementos para probarlo, en términos médicos todo el desenlace hacía pensar en un aborto séptico provocado.

Lo que contrariaba esa hipótesis, y mucho, era que la chica venía controlando su embarazo con regularidad, al punto de que un día antes de que se le declarara la septicemia había estado en el centro de salud de barrio Ludueña, donde ella y su familia (pareja y dos hijitos) se atendían con regularidad.

“Conozco el personal del centro y sé que habría sido muy receptivo ante cualquier conflicto que ella hubiera podido tener con su embarazo”, aseguró el funcionario, una de las voces más lúcidas que hace pocas semanas fundamentó la necesidad de legalizar el aborto en la Cámara de Diputados.

Pero Eliana nunca expresó rechazo a su embarazo en ese ámbito. “No habría sido problemático que lo planteara”, insistió Teppaz, máxime cuando en Rosario la aplicación del protocolo de aborto no punible suscribe a una interpretación amplia de las causales para realizarlo y no hay registro de una muerte por aborto clandestino desde 2012.

Sin embargo, y pese a que ese control no detectó ningún signo de problemas, a la noche siguiente la chica llegó a la Maternidad Martin junto a su pareja con una infección gravísima. Tan serio era el pronóstico, que fue derivada en ambulancia con “código rojo” al Hospital de Emergencias Clemente Alvarez (Heca), donde hay un nivel máximo de complejidad.