
El partido de ayer quedará para la historia como el día que Unión clasificó a la primera copa internacional. El Tate tenía que ganar y lo hizo: se enfrentó a Independiente con autoridad y sacó una victoria épica.
Pero un suceso de los últimos minutos pudo haber cambiado la historia: un remate del delantero de Independiente Benítez dio claramente en la mano del defensor tatengue Jonathan Botinelli. La mano estaba extendida, separada del cuerpo y por una milésima de segundo pareció buscar la pelota para desviarla. El delantero del rojo reclamó automáticamente penal. El árbitro cobró córner.
“Le pegué con la mano”, admitió Botinelli tras el partido, aunque se excusó: “Pero no tuve intención”.
“Fue penal, pero el único que la vio fue Benítez. El árbitro estaba tapado”, dijo luego. Tras el partido, desde el técnico de Independiente hasta sus jugadores se enfrentaron al árbitro porque esa jugada les hubiese permitido sacar un empate, necesario para la lucha del rojo de Avellaneda por entrar a la Libertadores. Pero ya era tarde.
“La tuvieron que ver por repetición varias veces para saber que era mano”, completó Botinelli. Quedará sólo como una anécdota de un encuentro histórico. Lo importante es que Unión es internacional: clasificó a la Copa Sudamericana. El objetivo está cumplido.























