
Apostar no es un juego. Las publicidades que invaden los partidos de fútbol advierten que el uso irresponsable de las apuestas deportivas puede llevar a la adicción y la ruina. Y Jonatan Gómez está viviendo ese problema en primera persona: confesó ludopatía y denunció amenazas.
El mediocampista de 36 años, nacido en Capitán Bermúdez (Santa Fe), surgió en Rosario Central, pasó por B anfield, Arsenal, Atlético Tucumán, en el exterior jugó en Murcia de España, Deportivo Pasto, Independiente Santa Fe, Sao Paulo, Al-Fayha de Arabia Saudita, Sport Recife, regresó al país para jugar en Argentinos, Racing y Sarmiento, con el que en junio de 2025 firmó un contrato que se extendía hasta fines de este 2026.
Sin embargo, hoy está sin club. Y rompió el silencio sobre el difícil momento que viene atravesando a raíz de su ludopatía y las consecuencias que tuvo su adicción al juego.
Perdí todo. Yo hoy perdí todo. Yo estoy en un proceso con mi familia en la cual está casi destrozada, tengo un proceso en el cual no sé si voy a poder volver a jugar al fútbol, que es lo que más me gusta“, relató el volante.
El camino judicial de su denuncia por extorsión
Gómez realizó una presentación judicial en febrero de este año, en la que denunció haber recibido amenazas y aprietes a mediados de 2025, tanto en el predio de Sarmiento como en su domicilio, por parte de una organización vinculada al juego, que le reclamaba el pago de una deuda que inicialmente ascendía a 50 mil dólares.
El abogado de Gómez, Paul Krupnik, destacó en Radio 2 que al jugador lo habían obligado a subir a un vehículo el 29 de octubre de 2025 para firmar en una escribanía de Junín cuatro pagarés por una cifra de 505 mil dólares, cuando el monto adeudado, supuestamente, era de 50 mil dólares. Dicha operación, según la denuncia, fue bajo amenaza de muerte.
Sin embargo, la denuncia fue desestimada por el fiscal Aquiles Balbis, quien determinó que no hubo intimidaciones por parte de los denunciado s y que fue el propio futbolista el que propuso firmar los pagarés ante una escribanía, luego de acordar el monto de la operación. “El fiscal nunca tuvo la intención ni siquiera de escucharme”, reclama el futbolista sobre la decisión judicial que dejó sin curso la presentación.























