
Merecido. Soñado por muchos. Por primera vez en su historia, Unión entra en una copa internacional y valía la pena celebrarlo a lo grande. Los hinchas de Unión esperaron el pitazo final del árbitro para desatar la celebración.
Los primeros minutos festejaron junto a los jugadores en el 15 de Abril, pero después mudaron toda la fiesta a la Avenida.
Miles de personas cantaron durante varias horas por Unión. El Boulevard se llenó de serpentinas de papel y de camisetas rojas y blancas. Cualquier lugar fue bueno para celebrar: hasta los techos de los autos, como esos hinchas que se subieron a la camioneta y cantaron desde allí.
Valía la pena celebrar: Unión hizo todo lo que debía, con humildad y mucho esfuerzo, para darle el regalo a su gente. Había que disfrutarlo.


Así empezaban los fesstejos:



















