Al menos 38 personas, entre ellos nueve periodistas y 11 niños, fallecieron este lunes en tres ataques suicidas ocurridos en Afganistán, dos de ellos fueron reivindicados por el autodenominado Estado Islámico. A estas muertes se suman la del reportero del servicio afgano de la BBC, Ahmad Shah, que fue atacado horas después de estos incidentes en la provincia de Jost.

El primer ataque sucedió por la mañana en la capital afgana, Kabul, en el distrito de Shashdarak, donde se encuentran el Ministerio de Defensa, los servicios de inteligencia, la sede de la OTANy las oficinas de varias ONG internacionales.

Fue perpetrado por un hombre que iba en una moto en la hora de mayor actividad de la zona.

Hasta allí acudieron miembros de la prensa nacionales e internacional para cubrir la noticia. Entre ellos se coló el segundo atacante, que llevaba una cámara para hacerse pasar por reportero y detonó la bomba junto a un grupo de periodistas, según informó el portavoz de la Policía de Kabul, Hashmatullah Stanekzai, a la agencia Efe.

Al menos ocho reporteros de medios de comunicación locales y uno de la agencia de noticias francesa Agence France Presse (AFP), el fotógrafo Shah Marai, fallecieron. Es el peor ataque contra la prensa de las últimas décadas.