Hace 23 años, un 9 de Enero pero de 1995 Santa Fe estaba en la tapa de todos los medios de comunicación, no solo locales, sino también en los nacionales. Por un lado, miles de fanáticos despedían a Carlos Monzón, el boxeador santafesino que había fallecido el día anterior en un accidente de tránsito. Por otro lado, Mario Fendrich, subtesorero del Banco Nación de Santa Fe, se entregaba a la justicia tras estar más de 100 días prófugo.

El 8 de enero de 1995, Carlos Monzón falleció en un trágico accidente. Se encontraba cumpliendo una condena de once años de prisión por el asesinato de su esposa Alicia Muñiz. En el último tramo de su condena, comenzó a gozar de salidas restringidas para trabajar. Y fue en una de ellas en la cual murió, producto de un accidente automovilístico en el paraje Los Cerrillos de la Ruta Provincial 1, al noreste de Santa Rosa de Calchines.

La ciudad se detuvo para acompañar a Monzón. Incluso los fanáticos tomar el cajón, y en andas, lo llevaron hasta el Cementerio Municipal.

Pero en medio de esta situación que tenía en vilo a a todos los medios de comunicación, Mario Fendrich se entregaba a la justicia tras permanecer más de cien días prófugo.

El lunes 26 de septiembre de 1994, Fendrich, siendo sub tesorero del Banco Nación de Santa Fe, perpetuó uno de los robos más recordados en la historia Argentina. Se llevó más de 3 millones de pesos sin que nadie lo notara.

Esa tarde, “El Correntino”, como lo llamaban sus amigos, esperó en el banco la llegada de dos camiones de caudales, recibió las sacas y entró con ellas al tesoro. Minutos más tarde salió con varias cajas que cargó en su Fiat Duna Weekend rojo, que estaba estacionado en la playa de estacionamiento del propio banco. Sin despertar ninguna sospecha, se fue.

El lunes 26, a las 7.15, los funcionarios no pudieron abrir la puerta del tesoro. Había sido reprogramada su apertura para el día siguiente a la misma hora. El martes, ya con las autoridades del banco presentes –algunos estaban de vacaciones– se abrió el tesoro.

“Gallego, no contés, me la llevé…”, decía una nota escrita de puño y letra por Mario Fendrich a Juan Sagardía, por entonces tesorero de la entidad. Allí daba algunos detalles del monto robado, algo así como 3.200.000 pesos, en época de la convertibilidad.

Fendrich estuvo prófugo durante tres meses y 16 días, tiempo que no hizo más que agigantar las versiones y especulaciones sobre su paradero, convirtiéndose en el fugitivo más famoso del país.

El lunes 9 de enero de 1995 se presentó en los tribunales federales de Santa Fe, mientras la noticia que acaparaba todos los focos era la muerte del ex campeón del mundo de boxeo, Carlos Monzón. Fendrich estaba bien bronceado y tenía el pelo teñido.

El ex subtesorero fue condenado a ocho años de prisión, aunque en octubre de 1999 –tras 4 años, 9 meses y 20 días en la cárcel– obtuvo la libertad condicional. Nunca se supo que hizo con el dinero.