Se trata de jóvenes entre los 13 y 17 años de edad, responsables de los 70 casos de llamadas falsas con amenazas de bomba que se registraron desde que comenzó el ciclo lectivo.

Según informó el Departamento Operativo de Investigaciones Región 1° de la Policía de Investigaciones (PDI) de Santa Fe, en los primeros ocho meses del año se registraron en la ciudad un total de 70 llamados con amenazas de bombas. En la mayoría de los casos los objetivos resultaron escuelas públicas y privadas de nivel primario y secundario, como también a otro tipo de instituciones tales como la Empresa Provincial de la Energía (EPE) y Cablevisión.

El comisario inspector, y jefe de la Unidad Investigativa de la PDI, Mario Monzón, “en lo que va del año fueron más de 70 llamadas a establecimientos educactivos, E.P.E, Cablevisión, Juzgado Laboral y Foro Laboral y se han identificado a la mayoría de los responsables, en el caso de las escuelas fueron todos menores entre 16 y 17 años, alumnos de las instituciones que recibieron las amenazas”.
Una vez identificados, los adolescentes fueron puestos a disposición del Juzgado de Menores y se les ha formado una causa por Intimidación Pública.
Monzón relató que todos los casos denunciados fueron investigados “sin excepción” y que se detectaron “situaciones extraordinarias, tales como que un mismo adolescente fue el autor de la amenaza de colocación de una bomba tanto a la escuela que concurre como a otra del barrio”. En los operativos fueron secuestrados aparatos de telefonía celular desde los que partieron los llamados intimidatorios.

 

Además, para que los jóvenes tomen conciencia de lo que implica investigar estas falsas amenazas, Monzón contó como actúa el personal policial. En primer lugar, el personal del 911 recibe la denuncia, esto insume tiempo del personal que está trabajando y se ocupa la línea telefónica de emergencia además de destinar todas las unidades que trabajarán en el lugar. Asimismo, requiere un trabajo conjunto de diversas áreas policiales como la brigada de explosivos, efectivos de la Unidad Regional y Policía de Investigaciones que deben ponerse a disposición a fin de evacuar a las personas y desalojar el establecimiento en su totalidad.

“A partir de ese momento, comienza el trabajo del área de Investigaciones de la PDI para establecer de dónde provienen las llamadas e identificar a los responsables de las mismas. Para ello trabajamos en los teléfonos utilizados y los secuestramos para poder analizar los datos y personas que intervinieron”, indicó Monzón.