
Santiago Grassi era uno de los argentinos que deseaba meterse dentro de las semifinales del Mundial en Budapest. El nadador corrió los 100 metros mariposa, su especialidad, en la tarde de Hungría con la esperanza que realizar su mejor marca de su carrera para meterse en la siguiente fase.
Santi nadó en la serie número 6 de las eliminatorias para las semifinales, pero quedó en el puesto número de la tabla general. El argentino alcanzó un tiempo de 52 segundos 59 céntimas y quedó muy relegado. A pesar de no haber logrado el objetivo que se propuso Grassi cierra un buen mundial para un nadador que tiene solo 20 años.
“Los tiempos están ahí. Estuve a 50 centésimas de mi marca, menos de medio segundo, no es nada. Son 10 centímetros, pero dentro del agua son cosas que suman. No nadé rápido. Fue un ida y vuelta común y corriente. La carrera la había pensado para pasar 20 centésimas más rápido y volver por abajo de los 28 segundos (hizo 28,01 en el primer largo). Todavía no tengo claro el porqué”, explicó el nadador.
“Vine por la semifinal y estoy bajoneado, pero no fue malo. Esto sigue. En el otro Mundial nadé más de 20 centésimas más lento. Acá se mejoró mucho el nivel.”, concluyó.






















