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El conflicto se desató luego del tanto que resolvió el encuentro. Bobadilla pasó por al lado del venezolano Navarro, éste reaccionó ante lo que le dijo y se produjo una gresca, en la que se pudo ver al defensor visiblemente afectado por la situación, incluso derramando algnas lágrimas. El cuerpo arbitral -encabezado por el chileno Piero Maza– intentó calmar las aguas, pero no pudo determinar si correspondía una sanción, dado que no escuchó el diálogo; lo mismo que el VAR.

Según explicó el entrenador de Talleres, Mariano Levisman, su jugador fue víctima de insultos xenófobos por parte de Bobadilla. “Navarro fue objeto de comentarios que no tienen cabida en el fútbol ni en ningún otro ámbito”, afirmó. La denuncia marca que el paraguayo le habría dicho “venezolano muerto de hambre. Tras el cotejo, el lateral del conjunto argentino seguía conmocionado al retirarse del terreno de juego. “No quiero hablar sobre eso, solo quiero irme a mi casa. Él sabe lo que dijo”, declaró.

Sin embargo, posteriormente se lo vio dialogando con la policía militar local. Y se expresó en su cuenta de Instagram con un contundente mensaje: “Quisiera poder ya tener en mis manos la solución al hambre que vive mi país, espero Dios me dé abundancia para poder ayudar. No creo que se pueda hacer mucho contra la pobreza mental. Nunca me avergonzaré de mis raíces, iré hasta las últimas consecuencias frente al acto de xenofobia que viví hoy en Brasil a manos de Damián Bobadilla, en el fútbol no hay cabida para los discursos de odio”.

El posteo de Navarro en

El capitán de Talleres, Augusto Schott, ofreció un mensaje contundente a los medios tras el partido. “Quiero hablar de un acto de racismo que sufrimos. Nos duele porque estamos en un lugar donde se promueve mucho la lucha contra el racismo”, expresó, y añadió que el sentir del equipo estuvo marcado por la tristeza de Navarro. “Uno de nuestros compañeros estaba muy triste. No quería dejar pasar esto”, enfatizó el jugador.