No es la primera vez que se descubre en Santa Fe esta manera de operar conocida bajo el nombre de “skimming”. En esta oportunidad los estafadores operarían en la capital santafesina y en varios puntos del país desde hace años.
Los trabajos fueron ejecutados por pesquisas de la Inteligencia Criminal Estratégica de la Policía de Investigaciones (PDI) desde hace siete meses junto con el fiscal del Ministerio Público de la Acusación Omar de Pedro.
Desde fines de noviembre de 2016 y por la denuncia de un importante hipermercado ubicado a la vera de la ruta nacional 168, fue iniciada una investigación por un posible caso de “skimming” consistente en el robo de información de las bandas magnéticas de las tarjetas de crédito o débito con la finalidad de reproducirlas o clonarlas para su uso fraudulento, consistente en el copiado de su banda magnética, cuando un cliente entrega su tarjeta para pagar en un restaurante o en una estación de servicio.
Funcionamiento del sistema fraudulento
Por lo general, alguien en un cajero automático o en un local comercial utiliza un pequeño dispositivo para copiar y robar datos de la banda magnética de una tarjeta de crédito o de débito. Esa información se coloca sobre una tarjeta falsificada y se utiliza para hacer compras fraudulentas. Entonces, con los datos sobre la cuenta de una persona que figuran en su cuenta magnética, la tarjeta dice el nombre de otra persona, de tal forma que cuando se le exige el documento nacional de identidad el poseedor de la tarjeta lo aporta y la transacción comercial se opera normalmente, pero el dinero es debitado de la cuenta robada.
 
Estafas millonarias
Los resultados provisorios de esta investigación, que por ahora tiene a tres personas aprehendidas, una en la provincia de Entre Ríos y las dos restantes en la ciudad de Santa Fe y según surge de la investigación, hay casos que llevarían años haciendo esta maniobra que alcanzaría sumas millonarias y en otros puntos de la República Argentina.