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Una noticia generó conmoción en el mundo del mundo. Franz Beckenbauer, la leyenda de Alemania que supo ser campeón del mundo como jugador y capitán en 1974 y que luego lideró al combinado de su país a ganar la Copa del Mundo en Italia 90 como entrenador, falleció a los 78 años de edad.

No hay estadística, recopilación o síntesis histórica en el fútbol que no incluya al “Kaiser” en su equipo ideal. Fue un baluarte de la selección de Alemania que se erigió en potencia durante las décadas del 60 y 70: subcampeón en Inglaterra 66 (tras el polémico 2-4 contra los locales en la final), llegaron a la medalla de bronce en México 70, después de ser eliminados por Italia en uno de los más grandes partidos de todos los tiempos. Pero el Mundial 74, justamente en su tierra, coronó a aquella selección alemana que tenía a Beckenbauer como estrella y se basaba en nombres históricos: Sepp Maier en el arco, Vogts, Breitner, la descomunal potencia goleadora de Müller. Y remontaron en la final para el 2-1 contra la Holanda de Cruyff, indiscutida favorita y dueña del “fútbol total”, un equipo revolucionario y que también ha quedado patentado entre los más grandes de siempre.

En la misma campaña, conquistaron la Copa Europea del 72 en Bélgica y fueron subcampeones del 76, en Yugoslavia.

Al mismo tiempo, Beckenbauer fue el símbolo del Bayern Munich, que dominó las competiciones europeas durante varias temporadas y también se llevó la Intercontinental del 76, cuando finalmente le prestó atención (la había obviado en los años anteriores).

Su ciclo como técnico al frente de Alemania fue igualmente exitoso y muy vinculado a nuestro fútbol: subcampeón en México 86 ante la Argentina de Diego (3-2 en la inolvidable final) y el título en Italia 90, después de que Alemania ganara 1-0 con el polémico penal convertido por Andreas Brehme.

De este modo, Beckenbauer se convirtió en el segundo hombre en la historia del fútbol en celebrar un título mundial como jugador y como DT. El anterior había sido el brasileño Mario Lobo Zagallo (campeón como jugador del 58 y 62, como DT en el 70, con Pelé como emblema). Y nuestro conocido Didier Deschamps se ha convertido en el tercero de este exclusivo “club”: integró la Francia campeona por primera vez en el 98 -Zidane como eje- y la dirigió para el título en Rusia 2008, sucumbiendo en la final de Qatar ante la magia de Messi y cía

Nacido el 11 de septiembre de 1945 en Giesing, un suburbio de Munich, Beckenbauer acaba de fallecer a los 79 años tras padecer un grave deterioro en los últimos tiempos. Ya había pasado por dos cirugías cardíacas y por una compleja operación de cadera. También, en 2019 perdió la visión de su ojo derecho. Y desde abril del año pasado, se acentuó su deterioro cognitivo.

Esos momentos difíciles se habían acentuado desde varios contratiempos. Por ejemplo, el dolor por la muerte de Stephan (uno de sus cinco hijos, tenía 46 años y dirigía a los juveniles del Bayern). Y un largo proceso judicial por un pago irregular durante su gestión al frente del comité organizador del Mundial 2006, algo que finalmente la FIFA desestimó y archivó.

Beckenbauer se distinguió como un futbolista excepcional, tanto en la Selección de Alemania como en el Bayern Munich, luego como técnico y finalmente como directivo. Una síntesis de su campaña en el poderoso equipo muniqués ofrece tres copas europeas consecutivas – la actual Champions- entre el 74 y 76, la citada Intercontinental y cuatro campeonatos alemanes (Bundesliga). Terminó dicha campaña con tres temporadas en el Cosmos de Nueva York y un breve paso por el Hamburgo. Su gestión al frente de la Selección de Alemania fue la antesala de su llegada a la dirigencia: presidió el Bayern entre 1994 y 2009 (terminó como presidente honorífico), fue miembro del comité ejecutivo de FIFA hasta el 2011 y lideró la organización del Mundial en su país, en 2006, entre otras gestiones.

El fútbol alemán se caracterizó desde la década del 50, cuando ganó sorpresivamente su primer Mundial, por su competitividad y organización. Franz Beckenbauer resumía ambos conceptos pero con el plus de su inmensa jerarquía técnica, prácticamente inventó el puesto de líbero y se distinguió tanto en su capacidad defensiva -atemorizaba a cualquier oponente- como en la solvencia y elegancia de sus desplazamientos y en sus proyecciones.

Alrededor de Beckenbauer se gestó la época dorada del Bayern Munich, que se convirtió en una potencia a nivel de clubes. La misma “columna vertebral” del equipo (trasladada a la Selección) debía incluir al arquero Sepp Maier y el implacable goleador Gerd Müller, otro que falleció hace poco tiempo.

Nacido el 11 de septiembre de 1945 en Giensing, un suburbio de Munich, ingresó a las inferiores del Bayern desde adolescente.