
Tranquilamente se puede decir que es una campaña para el descenso. Lo del conjunto rojiblanco es muy pobre en este 2017 y compromete el futuro.
En lo que va de este año, perdió más de la mitad de los partidos que jugó. Logró empatar en cuatro encuentros y sumó de a tres sólo ante Talleres y Newells. Recibió veinte goles y marcó nueve, la diferencia es de -11. Con la aclaración que cuatro goles los convirtió en el triunfo ante la “T” de Kudelka y en el clásico, Conti la peinó y la metió en contra.
Queda demostrado que Unión no tiene peso ofensivo. No lastima y cuando logra situaciones no las concreta. En defensa no es sólido y en la mitad de la cancha no hay mucho juego, sumado a que perdió marca con la salida de De Iriondo.
Cuando llegó Marini, fue probando otros nombres que no habían sido tenidos en cuenta. Por ejemplo, incluyó a Magallán y le dio la titularidad, también lo hizo debutar a Blassi que dejó muy buena impresión. A Vadalá lo considera un jugador vital y le brindó confianza.
Con aciertos y errores, “Pomelo” no es la gran solución que los dirigentes fueron a buscar. Es cierto, que él no conformó este plantel e intenta armar lo que quiere con lo que tiene y hace lo que puede. Pero, no logró el efecto desde lo anímico. El equipo sigue sin personalidad y carácter. Se entiende que el entrenador es el menos responsable y a la vez no termina de convencer. Lo contrataron para cambiar los resultados y no lo está consiguiendo. Sacó cuatro puntos en seis partidos, con cuatro derrotas, un empate y un triunfo.
El tema en cuestión es qué pasará en el futuro. Marini habló del plantel para la temporada que viene y muchos se preguntan qué pasará con él si no gana en los próximos dos partidos. Será la primera decisión que deberá tomar Spahn para el próximo torneo. ¿Un Unión con Marini o sin Marini?






















