
El presidente de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó, es uno de los pocos que se anima a criticar la “falta de política” de Cambiemos desde adentro. Lo hizo en muchas oportunidades, algo que molestó al Gobierno. Pero esta vez, una cumbre privada con el jefe de Gabinete Marcos Peña hizo que se alineara, al menos por el tiempo que dure la campaña electoral.
Según publicó La Nación, tuvieron un almuerzo a solas en Mendoza y acordaron “tirar para el mismo lado”. Además, coordinaron que el diputado ayudará en el cierre de listas en el interior del país y le dejará a Peña y su gente la provincia de Buenos Aires. Según fuentes del Gabinete, sus contactos en Santa Fe, Mendoza y San Juan colaborarán para resolver los inconvenientes que hay en esas provincias para el armado de listas.
En Santa Fe, la buena relación de Monzó con Elisa Carrió podría ayudar a acomodar lugares en la lista. La explosiva diputada hizo públicas sus intenciones de poner a su candidata Lucila Lehmann en los primeros lugares del armado y de hacer campaña activa en esta provincia.
Pero la entrada en juego en el interior, implica que Monzó haya dejado de lado sus intenciones de inmiscuirse en el armado en Buenos Aires, donde manejarán la campaña el jefe de Gabinete provincial Federico Salvai; su subsecretario de Asuntos Municipales, Alex Campbell, y el ministro de Gobierno, Joaquín de la Torre.
En Interior respiraron aliviados al conocer los detalles del pacto de no agresión. “Es que Rogelio tiene una buena relación con Emilio y también con Marcos”, responden, diplomáticos, cerca del ministro.
En el entorno de Peña estaban enojados con Monzó por las críticas a Jaime Durán Barba y por su propuesta de sumar peronistas con pasado kirchnerista a la coalición de gobierno. Por eso habían marginado al presidente de la Cámara de Diputados de la mesa chica nacional. Ahora, con la tregua pactada la tranquilidad llegará, al menos durante la campaña.


















