
Faltaban apenas 15 minutos para que terminara el partido entre Unión y Patronato, cuando Gamba se escapó por la derecha, en una contra rápida del Tate. Enganchó y se acomodó para meter el centro, pero la pelota dio, claramente, en la mano de Andrade.
Abal consideró que no era voluntaria, a pesar de que el brazo del jugador estaba ostensiblemente separado de su cuerpo. La hinchada explotó y los jugadores protestaron al árbitro. Villar fue amonestado por la insistencia a Abal.
A los 12 minutos, el árbitro había cobrado un penal para el local, que Bartoli le tapó a Brítez. ¿Debía sancionar nuevamente la pena máxima para Unión? No lo hizo y el partido terminó en cero.






















