Si bien las dos ciudades están pegadas, pertenecen a dos provincias distintas, pero unidas por historia que las llevó a un aislamiento total por el coronavirus.

Un hecho particular obligó a que un pueblo de Santa Fe (Ceres) y a otro de Santiago del Estero (Selva) debieran bloquear todos sus accesos. En estos momento, nadie puede entrar o salir de Ceres ni de Selva y todos los que permanecen dentro de sus límites deben cumplir cuarentena por tiempo indeterminado ante la pandemia de coronavirus.

Según trascendió, el origen de esta inusual historia se da cuando Danilo, un joven de Selva visitó en Córdoba a una ex novia de la adolescencia, recién llegada de España. La mujer, sin saberlo, resultó ser el caso número 32 de Covid-19 confirmado en la provincia.

El viernes, Danilo regresó a Selva y concurrió a un asado de bienvenida, junto a una veintena de amigos. Entre tragos y anécdotas y ya avanzada la reunión, dio detalles del encuentro con su vieja amiga y hasta llegó a deslizar que estaba infectada con el virus. Varios de sus amigos no podían creer lo que estaba contando, por lo que uno de ellos avisó a las autoridades del pueblo. De inmediato se movilizó la Policía y personal del Ministerio de Salud.

Al conocerse el dato, el gobernador de Santiago del Estero, Gerardo Zamora, dispuso que los 4 mil habitantes de Selva no salgan de sus casas.

Por su parte, los amigos de Danilo, regresaron a Ceres, en Santa Fe y el Ministerio de Seguridad, se hizo cargo de blindar la ciudad. Ahora nadie puede entrar ni salir porque lo impiden cordones de la Policía santafesina ubicados en cada ingreso al pueblo de unos 15 habitantes.

Así, dos ciudades distintas, de dos provincias distintas terminaron aisladas y en cuarentena.