Los diez rugbiers detenidos por el crimen de Fernando Báez Sosa comenzaron a ser sometidos este lunes a nuevas ruedas de reconocimiento, en la tercera jornada de ese trámite judicial, mientras que sus teléfonos celulares y el de Pablo Ventura, el joven que había sido implicado y fue liberado, fueron llevados a Mar del Plata para comenzar a ser peritados.

Se trata de distintas medidas de prueba en torno a la causa por el asesinato ocurrido en la madrugada del 18 de enero pasado a la salida del boliche Le Brique, en Villa Gesell.

El peritaje de los celulares está a cargo de detectives de la División de Operaciones Técnicas de la Agencia Regional de la Policía Federal, en la Escollera Norte de Mar del Plata, lugar al que fueron llevado los aparatos poco antes del mediodía.

La pericia abarca los aparatos de los diez acusados y el de Ventura, quien fue liberado la semana pasada, luego que no se pudiera acreditar su presencia en Villa Gesell en el momento del crimen, pero sigue ligado a la causa y forma parte de las ruedas de reconocimiento.

Asimismo, permanecen pendientes la prueba de “rastros”, con las ropas y zapatillas secuestradas a los imputados, la cual se realizará en Dolores, y el examen scopométrico -se haría en Tierra del Fuego- para saber a quién pertenece la zapatilla cuya suela quedó marcada en la cara de Báez Sosa y que le habría provocado la muerte.

Además, se llevará a cabo la tercera jornada de las ruedas de reconocimiento para determinar los roles de los imputados por el asesinato, las cuales finalizarán este martes, tras lo cual los detenidos serán trasladados de la comisaría de Pinamar a la Unidad Penal de Dolores, donde serán alojados en la alcaldía, aislado del resto de los presos, según lo informado por el Servicio Penitenciario Bonaerense.