Sheila Stanoli lo planeó con minuciosidad. Llegó al Gigante de Arroyito con su cuerpo pintado, mitad con los colores de Rosario Central y la otra mitad con el rojo y negro de Newell’s. Lo demás fue esperar el momento que creía justo. A los ocho minutos del segundo tiempo se sacó la ropa y se mandó a la cancha.

Central manejaba el desarrollo y River intentaba reaccionar después del gol de Allione que significó el empate. Entonces, la chica empezó a correr por la cancha, lo que provocó la interrupción del partido durante un minuto y logró enardecer a la tribuna que comenzó a cantar con más potencia y a celebrar cada vez que Sheila esquivaba a un policía.

Tal como suele ocurrir en partidos de Europa, la señorita se paseó por el campo sin que la policía atinara a nada, ya sin la prenda y en ropa interior. Un efectivo policial la persiguió tímidamente y enseguida fueron cuatro los policías abocados a la tarde de llevársela.

Finalmente, un hombre de la seguridad privada logró su cometido ante la hilaridad general. Con cierta exagerada vehemencia, atraparon a la muchacha y la sacaron de la cancha escoltada por dos mujeres policía. La anécdota terminó y el partido siguió su curso.

Sheila Stanolli, que entró a la cancha exhibiendo tanto los colores de Rosario Central como los de Newell’s, en las redes sociales se identifica con el “Canalla”. Ayer pretendió dar una lección. Y, claro, hacerse conocida: para eso llevaba escrito su nombre a la altura de la panza.