Matilda Jones es una niña de 7 años que disfrutaba de unas vacaciones con su familia en Cornwall, en el sur de Inglaterra. Era un viaje de paseo, la idea era recorrer el pueblo, hacer algunas compras y por la tarde ir hasta el pequeño lago Dozmary para pasar la tarde.

Esta área, de tradición celta, es reconocida por su belleza especial, que conjuga acantilados con playas casi vírgenes, aunque también tiene todo un costado legendario. Cerca de allí se encuentran las ruinas del Castillo Tintagel, conocido como el lugar donde habría nacido el Rey Arturo, por lo que las visitas al área no son excepcionales.

La niña jugaba junto a su hermana Lois (4) cuando por error se adentró hasta la cintura en el lago, que es también reconocido como un sitio de interés científico debido a su importancia biológica. Fue en ese momento que tocó algo duro con los pies y con ayuda de su padre, Paul, pudo sacarlo del agua. Para sorpresa de todos, lo que salió fue una espada. Quizá, en otro contexto, en otro lago, solo hubiese sido una anécdota familiar, pero lo que vuelve asombroso el descubrimiento es que, según la leyenda, allí se arrojó la legendaria espada de Excalibur, que le había pertenecido a Arturo.

“Era un día caluroso y Matilda preguntó si podíamos ir al lago. El agua le llegaba apenas a la cintura cuando me dijo que podía ver una espada. Le dije que no sea tonta, pero cuando miré hacia abajo me di cuenta de que era una espada, estaba allí sola, tendida en el fondo del lago”, dijo Paul a The Scotsman.

“Cuando la sacamos vi que tenía unos 4 pies de largo (1,21 metro) y ciertamente no parecía un artefacto antiguo y mucho menos tener rasgos legendarios. No creo que sea particularmente vieja, pensé, a lo sumo de unos 20 o 30 años. Probablemente sea utilería de alguna película temática”, agregó.
Después de las vacaciones, la familia se llevó la espada a su ciudad natal, Doncaster, donde se convirtió en el centro de atención de curiosos y en una magnífica historia familiar de sobremesa.



















