Máximo, un chico de siete años, sufrió una fuerte mordedura de un pitbull en el norte de la ciudad de Santa Fe. Sucedió el sábado por la tarde, cuando el nene volvía junto a sus amigos y su mamá de un torneo de fútbol.

Mientras esperaban que otro papá de uno de los chicos los buscara, los nenes jugaban en la vereda cuando sucedió el inesperado ataque. El pitbull sacó su hocico por entre la reja y la pared y desde allí logró morder a Máximo en su glúteo. Fueron segundos de tensión: “de repente el nene gritó no me suelta y nos dimos cuenta que el perro lo tenía agarrado de la cola”, contó Joana Zapata, una enfermera que estaba en el lugar junto a su propio hijo. En De Diez, el magazine de LT10, la mujer reveló que “el perro no lo soltaba. salió el dueño y nosotros le pegábamos al animal, pero no salía. Cuando logramos que lo suelte, el nene no lloró, estaba en shock. La mamá se descompensó. Y yo le tapé la herida”.

Los conocimientos profesionales de Joana le permitieron darle una buena atención a Máximo desde el principio. Luego lo trasladaron al hospital Iturraspe: “Ahí salieron los médicos a avisarnos que le van a hacer una cirugía plástica porque es profunda la herida que le dejó”, dijo la enfermera.

“El dueño en todo momento estuvo cerca y dijo que le pagaba la vacuna antirrábica si no se consigue. Está consternado por la situación. Lo veía tan mal que pensé que se iba a descompensar”, dijo la mujer luego. Y agregó: “Por ahora no están consiguiendo la vacuna, tienen que esperar hasta el martes por la respuesta”.

Para Joana fue “imposible imaginar que el perro va a sacar el hocico”. Es que el dueño del animal tomó todos los recaudos necesarios: la reja era tipo panal de abeja y tenía todos los papeles. Pero nunca pudo imaginar que el perro sacaría el hocico por el lugar que queda entre la reja y la pared.

“Ahora Máximo está dolorido, pero se la aguanta porque es durísimo. No quiere llorar. Además los chicos lo van a visitar, uno le llevó un regalo”, cuenta Joana sobre el nene que de a poco se recupera.