
Un gesto para resaltar tuvo un albañil de Santo Tomé, cuando vio la fuente del ingreso a la ciudad rota y se preguntó por qué nadie la arreglaba: ante la inacción, fue y lo hizo él con sus propias manos y materiales.
“Pipi”, el obrero en cuestión, le preguntó a un vecino por qué no funcionaba. “Le conté que le habían roto los picos y las luces y que el personal (municipal) está en su merecida licencia”, contó Elbio Martínez, quien luego reflejó el buen accionar del albañil en Facebook.
“Esto es la postal de Santoto; lo voy hacer de onda y con gusto. No se puede demorar en funcionar y tengo los materiales”, dijo “Pipi” antes de ponerse manos a la obra y hacer que la fuente funcione de nuevo.


















