Tras la suspensión del partido, Vélez se quedó entrenándose en el estadio Brigadier General Estanislao López. El director técnico del equipo porteño, Gabriel Heinze, que pelea por la permanencia, no quiso desaprovechar el día y los hizo hacer una práctica luego de que toda la gente se retirara.

“Viajamos más de seis horas para esto y vamos a tener que jugar otra vez en la semana. Nos vamos re calientes”, dijo el jugador Santiago Cáceres apenas había terminado el partido. Pero Heinze decidió no dar por perdido el día y los hizo salir otra vez a la cancha cuando ya no quedaba ni un hincha de Colón.

Fue una verguenza: la barra brava fue decidida a suspender el partido por motivos que aún no se saben. Desde el primer minuto comenzaron a tirar bombas para que el árbitro decidiera frenar el partido, lo que sucedió a los 22 minutos. Un desastre. Ahora los árbitros mandarán un informe y se decidirá si el partido continúa o si Colón pierde los puntos, vitales para clasificar a alguna de las copas.