Los restos de la joven victima de un femicidio atroz fueron velados en la Basílica de la Natividad y luego trasladados al Cementerio Municipal de la ciudad de Esperanza.
Su familia reclama justicia y apunta contra el hospital donde lo dieron por muerto inicialmente. Pese a darse cuenta que estaba con vida, el joven peruano finalmente falleció a los pocos minutos.