Tras el escándalo vergonzoso del fin de semana, donde suspendieron el partido del Sabalero frente a Vélez por arrojar pirotecnia, los hinchas explotaron por la diferencia en los cacheos.
380 efectivos estuvieron presentes en el estadio sabalero. Pero no pudieron evitar que la barra entrara con bombas ni lograron frenar su accionar durante el partido.
Hicieron 21 allanamientos en Santa Fe, Rosario y Buenos Aires, entre otras ciudades. “Había un policía y un gendarme involucrado en las organizaciones”, contó un alto funcionario.