Tiene 21 años y se filmaba manejando a 180 kilómetros por hora. “Correr me encanta, lo llevo en la sangre”, decía. Chocó contra una camioneta y mató a su conductor.
Carlos Perez se suicidó en su celda en la cárcel de Coronda. El hombre había sido imputado por la brutal golpiza que le causó la muerte a un niño de tres años en Santo Tomé.