Clauvino da Silva era uno de los líderes del Comando Vermelho y estaba condenado a 73 años de prisión. Después de intentar escapar quedó en aislamiento.
Pasó en Brasil. El hombre llevaba gafas, una peluca con el pelo largo, una máscara con el rostro de mujer y vestía prendas femeninas, similares a las de su hija que lo había visitado minutos antes.