El reconocido abogado penalista Horacio Paulazzo quedó involucrado en un hecho insólito, cuando acercó al presunto ladrón de unas cámaras y otros materiales tecnológicos con la víctima. A pesar de que él negó haber negociado, intermedió en el intercambio de lo robado y por eso el fiscal Estanislao Yavedoni lo denunció. Ahora podría quedar imputado por el delito de encubrimiento.

Paulazzo tiene 65 años, estudió en la Universidad Nacional del Litoral y participó de reconocidos casos penales en la ciudad de Santa Fe.

Entre otros casos recientes, el abogado penalista debió defender a los tres condenados a 18 años de prisión por la muerte de Serena Martínez, la nena de siete años que recibió un impacto de bala en la cabeza el 29 de noviembre del 2013, a causa de un conflicto armado en barrio Alto Verde.

Años atrás, tomó notoriedad nacional una serie de amenazas en las que fue una de las víctimas por la muerte de un chico en una dependencia policial de Santa Fe. Era 2013, cuando a Paulazzo le advirtieron telefónicamente que podrían colocarle explosivos. Son algunos de los complicados casos en los que este abogado tuvo participación.

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El caso que ahora resuena y que lo puso de nuevo en el ojo de la tormenta comenzó el 18 de mayo, cuando un camarógrafo de la radio LT10 sufrió el robo de varios materiales de trabajo de su auto, que estaba estacionado en San Jerónimo y Mariano Comas. De su vehículo se llevaron una cámara, trípode, iluminador, memorias, micrófonos. Luego contactaron al abogado Paulazzo y este intermedió con la víctima para que le pagara 10 mil pesos por los elementos.

Según el asesor legal, se enteró por uno de sus clientes que estaban por tirar la cámara porque “había salido en todos los medios y entonces el que la compró quería devolverla, pero conseguir de nuevo la plata que había pagado”.

Por eso, Paulazzo se puso al medio de la negociación, por lo que ahora podría quedar implicado en el hecho. “Apareció un menor y me dijo que si quería la cámara tenía que devolver la plata por lo que la había comprado. Lo llamo al chico (la víctima) y lo llamo al fiscal. Me dijeron que la recuperara”, dijo el profesional. Y agregó: “Me citaron en un lugar cerca del MPA y le aviso al fiscal que voy hacer eso. Eran dos bolsas negras. El chico revisa y me dice que lo único que faltaba fue el micrófono. ‘El tipo está esperando la plata, que se yo. Es gente peligrosa’, le dije al chico y le avisé que pedían 10 mil pesos. Me los dio, se lo llevé y cuando estaba llegando cae el fiscal y habían llamado a personal de la PDI. Decía que quería hacer una entrega controlada. La verdad que lo que me dijeron a mí era tarde. La preocupación mía era que recuperara los aparatos”.

Para Paulazzo él no trabajó como intermediario: “Yo no negocié nada. Sencillamente fui y ahí me dijeron lo que querían. Me pusieron la cámara arriba”, dijo y concluyó: “Yo no obré por el delincuente, sino por el chico que la perdió. Hice todo lo posible por evitar un daño”.