En diciembre de 2016 se reunían los productores para confirmar oficialmente lo que, en apariencia, sería un mega festival que le devolvería Santa Fe el prestigio de ser sede de un evento cultural de alto vuelo. La fecha prevista fue el domingo 26 y lunes 27 del mes de febrero de 2017, una fecha que tendría además en agenda al reconocido “Cosquín Rock” y los históricos carnavales en diferentes puntos del país.

No obstante, la apuesta del Litoral Rock era grande. La grilla contaba con reconocidos artistas de mucha convocatoria (Fito Paéz, Guasones, Turf, Coti, Bulldog, Carajo, Los Tipitos y Salta la banca) y un gran número de bandas oriundas de la región. Aún así su condición era arriesgada, la inversión era importante a la espera de respuestas de una ciudad que, por algún motivo, ya había perdido la imagen de “sede” para espectáculos de este tipo. Recordemos que entre los años 2003 y 2007 Santa Fe fue sede del “Quilmes Rock” y de 2009 a 2015 el festival anual del rock estaba a cargo de “Música en el Río”, ambos se retiraron de la escena.
Por todo lo nombrado anteriormente el Litoral Rock parecía perfilarse como el sucesor de los grandes espectáculos del género y, aunque mucho no se dijo, tenía dos caminos posibles. Por un lado podía encontrar una gran respuesta de la gente y cumplir con el objetivo de posicionamiento que le daría su continuidad año tras año, y por otro, la fragilidad de generar malos resultados presentaban la posibilidad de hacer en aquel febrero su debút y despedida.
Inoportunamente apareció una tercer posibilidad: la suspensión, sin miras de una fecha pronta para la reprogramación.
El sábado 26 por la tarde, en vísperas del tan esperado estreno (al menos para su público) y con la organización ultimando detalles en el balneario Don Roque de Sauce Viejo llegó, filtrada por fuentes de Nexodiario, la información exclusiva de que el festival sería suspendido por problemas estructurales en el escenario principal y nuestro diario lanzó dio a sus lectores la noticia. En horas de la noche del sábado Ticketway –firma encargada de la venta de entradas web- mostraba en su interfaz de compras un texto que decía: “Por motivos de fuerza mayor, la producción de Litoral Rock informará del cambio de fecha en las próximas horas. Las entradas adquiridas serán válidas para las nuevas fechas.”

El comunicado oficial no llegó a la gente, que esperaba ansiosa, sino hasta la mañana del domingo y decía lo siguiente: “Por motivos ajenos a la organización lamentamos comunicar que el festival Litoral Rock será reprogramado debido a que ha cedido la estructura del techo del escenario principal y por cuestiones de seguridad la producción se ve obligada a tomar esta decisión. Rogamos disculpar por las molestias ocasionadas.”.

Para entonces había ya en la ciudad parte del público que se había congregado desde distintos lugares para el evento. Las cabañas en los alrededores del balneario se encontraban reservadas, las familias y grupos de amigos tenían todo listo para vivir dos jornadas de rock a la vera del río, pero de a poco iban tomando conocimiento de que sus planes deberían ser dados de baja.
Todo esto despertó en la gente una mezcla de enojo y tristeza que manifestaron en las redes sociales, cuestionando duramente a la organización del festival. Algunos expresaron su incredulidad acerca de que a 24 horas del inicio no se puedan tomar medidas alternativas para solucionar el problema y llevar a cabo el espectáculo.

En cuanto a la producción, darían entre semana un comunicado más extenso, que aún es la portada de su página web www.litoralrock.com.ar donde explican que con respecto a la reprogramación la intención es que la grilla se mantenga por lo cual no pueden confirmar aún una nueva fecha.
Lo cierto es que Litoral Rock ha perdido el prestigio con el que fue creado y gran parte de las personas que habían comprado sus entradas, ante la duda, ya hicieron su devolución para el reintegro del dinero.
Surgieron luego los rumores de que la taquilla no alcanzaba a cubrir los gastos y que sumado a esto los inconvenientes de estructura fueron determinantes para la suspensión. Trascendió también la posibilidad de que el festival sea vendido a otra firma, pero aún no hay nada concreto.
¿Qué pasará de aquí en adelante? ¿Se organizará realmente en algún momento? ¿O habrá sido este el fin de las apuestas por los festivales de rock en la ciudad de Santa Fe? Es todo un incierto, por el momento no hay más información para dar y las preguntas no cesan.






















Nunca de realizo reintegro del drinero. Las pocas personas que lo obtuvieron fue de ticketway ante su reclamo. Los demás estamos a la espera.
“y nuestro diario lanzó dio a sus lectores la noticia. ” ?? Lindos redactores
Y que descubrió este artículo ???? O solo es una descripción de todo lo q ya sabíamos ???? No entiendo
Eso pasa cuando traes esos grupos pedorros y sl ladron de fito paez aburridisimo. Iba a ser ese festibal.ya q mataban ala gente con la entrada x lo menos q sea x algo q valga la pena.espero aprendan.
Estoy de acuerdo con UD , ese es precisamente lo q pasó