Un arquitecto santafesino lanzó una propuesta que consiste en revalorizar la estructura más emblemática de la ciudad de Santa Fe: El Puente Colgante. La iniciativa consiste en la construcción de dos obras que modificarían el lugar; por un lado, un anfiteatro flotante que se emplazaría entre el Puente Colgante y el Puente Oroño; y por otro, una aerosilla que “sobrevuele” la Setúbal.

El profesional en cuestión es Ariel Chabrillón, quién asegura que esto significaría “la revalorización de un patrimonio tan importante para los santafesinos como lo es el Puente Colgante, referente simbólico de nuestra ciudad. La idea es recuperar el mismo y su entorno como espacios para ser apropiados por el ciudadano, para que sea ámbito de reunión y no solo de paso, albergando distintas funciones recreativas, de esparcimiento, culturales, como nexo de vinculación entre ambas costaneras”.

Anfiteatro flotante
El arquitecto planea la construcción del anfiteatro flotante en la cabecera este, entre el Puente Colgante y el Oroño.
La propuesta ambiciosa de Chabrillón tiene como uno de los objetivos, “jerarquizar la expansión de la ciudad hacia la costanera este/oeste proponiendo nuevas situaciones peatonales, y de esta manera salvaguardar el patrimonio del Puente Colgante, generando diversas funciones emparentadas con el mismo, como ser de recreación, turismo, esparcimiento, conexiones peatonales, etc., creando así nuevas funciones en ambos márgenes (costanera este y oeste)”, comentó.
Para cumplir esta parte del proyecto, su idea es la de construir un anfiteatro en la cabecera este, “aprovechando el espacio entre los dos puentes y la pendiente hacia el río allí dada, pendiente natural ideal para concretar con gradas de hormigón armado, envolviendo un escenario flotante de 110.000 m2 con visuales a pleno acceso a la ciudad”, sostiene el arquitecto.
Su otra gran obra para esta propuesta es la de concretar una aerosilla-funicular en el sector oeste entre las dos torres del puente, “aprovechando la altura y estructura de las mismas, otorgando así al ciudadano la posibilidad de conocer el puente por dentro y desde arriba, a casi 30 metros de altura, atravesando por el pórtico superior del puente y la posibilidad de que aparezcan nuevos servicios como ser bares, oficina de turismo, sala de primeros auxilios, servicio de seguridad”.
Mientras que el otro eje a cumplir esta puesto en urbanizar, recuperar y reorganizar el acceso a la ciudad en el sector comprendido por el Puente Colgante y el Puente Oroño, y para evitar el congestionamiento vehicular. En este sentido, la propuesta del arquitecto busca que haya una restricción parcial de circulación automotor sobre el Puente Colgante (excepto en casos de urgencia y de no poder utilizar el Puente Oroño), y de esta manera disponer del Puente Colgante solamente en sentido peatonal, para mejorar y crear nuevas situaciones de accesibilidad peatonal en los dos extremos.
“De esta manera, imaginamos un puente con una vida orientada hacia lo social, lo cultural, lo existencial, donde empiezan a aparecer espacios de pintores con atriles, artesanos, puestos móviles con comidas típicas, desfiles, exposiciones, juegos de iluminación y escenográficos, etc., permitiendo un paso más para que la gestión municipal apoye a la cultura y revalorice un hito como lo es nuestro puente”, explicó Chabrillón.



















