Muy temprano en la mañana del viernes, el cantante Cristian “Pity” Álvarez se entregó a la policía y asumió su responsabilidad en la muerte de Cristian Díaz. “Yo lo maté”, le dijo a la prensa antes de meterse en la comisaría. “Pero era él o yo, cualquier animal haría eso”, completó.

Se lo veía tan tranquilo, en medio de ese caos, que su naturalidad sorprendía. Sin embargo todo cambió adentro de la comisaría 52 de Villa Lugano. Tras pasar dos horas allí, se descompensó y la policía tuvo que pedir asistencia médica de urgencia.

La llegada de una ambulancia fue el dato para que los periodistas, apostados afuera, entendieran que algo no andaba bien.

Antes de la descompostura, por momentos Álvarez dormitaba. De repente se paraba y acomodaba una frazada que tenía entre manos.

Este percance de salud podría demorar su traslado a la alcaidía de Tribunales, donde ya estaba todo listo para seguir con el proceso legal.