Los santafesinos ya vislumbran una nueva temporada con invasión de mosquitos en la ciudad y todo parece indicar que así será. Con la suba de temperaturas propias de la primavera en Santa Fe, sumado a otros factores de carácter ambiental, la llegada de estos insectos es inminente.

La bajante del río y la falta de sus depredadores naturales crean un ambiente propicio para que se genere una “explosión demográfica” de mosquitos que podría durar un largo tiempo.

Durante el último mes de febrero los santafesinos padecieron una impresionante “invasión” en la capital provincial con episodios que provocaron una demanda sin precedentes de repelentes en supermercados y farmacias.

Estos episodios estuvieron originados por la misma causa que los especialistas prevén que se repita: La llegada del calor y las primeras lluvias

El ecologista santafesino Jorge Cappato, habló con diario UNO y enumeró los factores que influyen en la proliferación de mosquitos, los cuales tienen como denominador común un cierto grado del accionar del hombre en el ecosistema.

“Con la bajante del río se mantiene la ausencia de mosquitos. Los dos grandes factores de reproducción del mosquito son el agua y el calor, por lo que el frío y la sequía son sus grandes enemigos y ahora no hay mosquitos. Lamentablemente, al secarse las lagunas interiores de las islas del Paraná y al secarse los charcos también mueren los enemigos naturales de los mosquitos”, manifestó.

La libelúla o “alguacil” aparece como una de las claves en la lucha por mermar la población de mosquitos. Como éste último, “la mayor parte de su ciclo vital transcurre en el agua”. Esto hace pensar que al momento en que las aguas del Paraná retomen sus niveles normales, a pesar de crearse las condiciones para la proliferación de mosquitos también se crean para sus depredadores, pero esto reviste una salvedad.

Es que “el ciclo vital del alguacil es mucho mas largo, apuntando a que cuando empiece a llover y comience el calor un mosquito se va a reproducir en siete días. El alguacil tarda como mínimo siete semanas, con lo que tendremos un desfasaje de una gran población de mosquitos libre de depredadores”, argumentó Cappato en este sentido. Y agregó: “También podemos ver ausencia de batracios, ranas, sapos y peces con la bajante del Paraná, los que son otros de los depredadores del mosquito”.