Puro lujo en el interior: cuero, madera, hidromasaje. El yate de Ricardo Jaime ya no se usa para los paseos del ex funcionario condenado por corrupción, sino que lo tiene el ministerio de Seguridad para patrullar las costas argentinas.

Algo así sucede con el avión de Lázaro Báez y con camiones y autos de otras operaciones. Todos tienen su respectiva inscripción: “Vehículo recuperado de la corrupción”, o “… del narcotráfico”. “Estos son algunos de los bienes que recuperamos del narcotráfico y la corrupción”, escribió en su Twitter la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich. Y completó: “Con las bandas detenidas, vamos por la extinción de dominio para que éstos vuelvan a la sociedad y puedan ser reutilizados”.

Sin la extinción de dominio, lo que el Estado tiene es apenas un permiso de la Justicia para utilizar esos bienes, tal cual sucede también con la maquinaria de Austral Construcciones (la empresa de Lázaro Báez). Pero qué sucedería si la Justicia falla a favor de esas personas.

Sin condenas establecidas en la gran mayoría de los casos (Jaime es el uno que tiene una sentencia, los demás están en prisión preventiva), si sus casos no prosperan ¿podría suceder que desde el Estado tengan que pagar por el desgaste que se ha producido en esos vehículos? Sin respuesta clara al asunto, desde el ministerio de Seguridad hacen uso de aquellos bienes, para mostrar que algo de todo aquello que presuntamente se robó, se ha recuperado para la Nación.