Foto: Diario UNO

El 18 de noviembre de 2013 hacía calor en Santa Fe. Ese lunes, Colón era local ante Atlético Rafaela por la fecha 16 del Torneo Inicial. El mal momento futbolístico que atravesaba el Sabalé era sólo la punta del iceberg.

El encuentro con La Crema estaba pactado para las 18:10. Los hinchas rojinegros bajo el rayo del sol en las plateas y tribunas aguardaron el comienzo del partido. El plantel de Rafaela estuvo en tiempo y forma en el campo de juego, pero el local nunca salió. En el Cementerio de Elefantes reinaba el desconcierto y el fastidio. Fue Rubén Moncagatta quien avisó que el partido se retrasaría a las 20:30.

La situación no dio para más. Los jugadores y el cuerpo técnico de Atlético Rafaela exigían que se juegue en el horario acordado y de no ser así reclamaría los puntos ante AFA. La espera se dilató tanto que minutos antes de las 19 de aquella tarde, la visita abandonó el campo de juego.

En forma de protesta y mal asesorados por Sergio Marchi, los jugadores de Colón al mando de Sebastián “Capitán del Barco” Prediger decidieron no presentarse. El conjunto sabalero llevaba 7 meses sin cobrar su sueldo y a César Melli, juvenil en ese momento, ya le había llegado una carta de desalojo.

Fue ahí donde comenzó el proceso de la salida de Germán Lerche y su condena social. Julio Grondona, ex presidente de AFA, mantuvo una estrecha relación de amistad con el máximo dirigente sabalero. Tan el era su vínculo que Don Julio le dio dos veces el dinero suficiente para que el abogado salde una deuda con el Atlante de México por Falcón. De más está aclarar que hasta el día de hoy esa plata nunca saldó nada. Desde ese momento el presidente de AFA nunca más le atendió el teléfono a Lerche.