
Leo Messi estuvo más fuerte que nunca contra el árbitro del Argentina – Brasil, por Copa América. En el entretiempo, cuando ya veía que había algunas irregualaridades, esperó a Roddy Zambrano, el juez ecuatoriano, para marcarle sus diferencias. No pudo cruzarlo porque se demoró y debió guardarse la bronca hasta el final.
Una vez que el 2 a 0 estuvo consumado, el capitán argentino volvió al vestuario, pidió un aplauso por lo realizado por el equipo y pidió que nadie, salvo él, hablara del juez. Ya sabía que iba a ser muy duro. “Las boludeses iban para ellos y las tarjetas para nosotros”, aseguró Leo ante una gran cantidad de micrófonos. Y continuó: “Jugadas claras que no revisaron en el bar. En esta copa se cansaron de cobrar boldueses: manos boludas, falles boludos, penales pelotudos y hoy no fueron al VAR”.
Messi no acostumbra a hablar de los árbitros, pero sintió que el ecuatoriano había hecho todo para que Brasil ganara. No le cobró dos penales al seleccionado y amonestó rápidamente a varios de sus jugadores. Por eso, recibió las críticas duras del mejor jugador del mundo.






















