Atrás quedó parte del folclore que hacía de la Santa Fe – Coronda la maratón acuática más linda del mundo. Los centenares de personas mirando desde sus reposeras, a un costado del río y las embarcaciones que iban en caravana acompañando a los nadadores. Esta carrera fue otra cosa.

Encerrados entre el dique 1 y el dique 2 del Puerto, los nadadores desfilaron en un circuito cerrado durante tres horas de competencia. Por eso todo fue atípico para la tradicional competencia.

De todas maneras, la poca gente que se acercó a verla disfrutó desde cada uno de los lados de los diques el paso de los deportistas. Fue una fiesta. Distinta y para pocos, pero fiesta al fin.