Los vecinos de Ana María Alurralde, la hermana del juez Federal asesinada por su marido el viernes 18, no pueden creer lo que sucedió. “Estamos acongojados porque vivimos tan cerca desde hace tantos años. Son muy buenas personas”, dijo una mujer que veía a la víctima todos los días.

Para la vecina que dialogó con la radio LT10, nadie había notado nada extraño hasta hace un tiempo, cuando empezó a ver a Ana María demasiado flaca: “En este último año había adelgazado muchísimo. Yo me encontraba todos los días comprando verdura”, dijo. Además reveló que la hermana del juez la había invitado a hacer pilates, pero luego dejó intempestivamente.

“Había actitudes raras: ella no iba a ningún lado sin su marido. Hasta salía a hacer los mandados con él. Ni siquiera la dejaba pagar y  nunca manejaba ella”, agregó la vecina. El asesino confeso de su mujer habría querido tenerla bajo control siempre.

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Por el mismo lado fueron las declaraciones del juez federal Aldo Alurralde que dijo que veía en el marido de su hermana un “exceso de celos”. La mujer fue perdiendo algunas libertades hasta que terminó por perder su vida. La encontraron muerta, con una bolsa en la cabeza, en la ruta a Monte Vera, en el norte de Santa Fe.

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