Por Germán Beauge*

“Europa es nuestro futuro común”. Así concluye la Declaración de Roma que, los ahora 27 países que conforman la Unión Europea, aprobaron en Roma, con motivo de su 60º aniversario y con el objetivo de forjar su unidad.

“Después de Roma, la unión debe ser más que cualquier cosa una unión con los mismos principios, una unión con soberanía externa, una unión con unidad política”, urgió el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, a los líderes reunidos en Roma. Los mandatarios europeos y los líderes de las instituciones comunitarios rubricaron su declaración conjunta, en la misma sala decorada con frescos del siglo XVI, donde se firmó el tratado constitutivo el 25 de marzo de 1957.

A continuación, los principales puntos de la Declaración, con la que los 27 siguen apostando al proyecto europeo.

  • Una Europa a varias velocidades: el escenario de una Europa con diferentes grados de integración ganó progresivamente terreno en las discusiones sobre la declaración, defendido principalmente por las grandes economías del bloque -Alemania, Francia, Italia y España-. Aunque en la práctica es una realidad en ámbitos como la moneda única o el espacio de libre circulación Schengen, los países de la ex órbita soviética temen quedar descolgados del grupo más avanzado y convertirse en miembros de segunda. “Actuaremos juntos, a distintos ritmos y con distinta intensidad cuando sea necesario, mientras avanzamos en la misma dirección, como hemos hecho en el pasado”, apuntan los mandatarios en el texto.
  • Una Europa ‘segura’: la defensa es uno de los ámbitos en los que la idea de las “varias velocidades” parece asentarse. Tras sufrir varios ataques terroristas y enfrentar una de las peores crisis migratorias desde la Segunda Guerra Mundial, los europeos hicieron de la defensa y la seguridad una de sus prioridades. En la Declaración de Roma, los 27 abogan por una UE donde “todos los ciudadanos se sientan seguros y puedan circular libremente”, que disponga de “una política migratoria eficaz, responsable y sostenible”, y por un bloque “decidido a luchar contra el terrorismo”.
  • Una Europa ‘próspera’ y ‘social’: los mandatarios desean una UE “que genere crecimiento y empleos”, con “un mercado único fuerte” y con “una moneda única estable”.
  • Una Europa ‘más fuerte en la escena mundial’: la Declaración de Roma describe la agenda europea en la escena internacional asentada en “un sistema multilateral basado en normas”, en el “comercio libre y justo” y en una “política climática mundial positiva”. LaUE expresa su deseo de desarrollar sus alianzas existentes y abrir otras para trabajar por “la estabilidad y prosperidad”. “El futuro de Europa está en nuestras manos” y “la UE es el mejor instrumento para lograr nuestras metas”, reafirman los dirigentes en la Declaración. “Para fortuna nuestra, estamos unidos. Europa es nuestro futuro común”.

La Unión Europea como la conocemos hoy tuvo su origen formal en la Europa de la posguerra: el 25 de marzo de 1957 se firmaron en Roma dos tratados que daban existencia a la Comunidad Económica Europea (CEE) y a la Comunidad de la Energía Atómica (EURATOM). Los firmantes del histórico acuerdo fueron Francia, los Países Bajos, Bélgica, Luxemburgo, Italia y República Federal de Alemania. El objetivo político estaba trazado, y no era otro que la integración progresiva entre los diversos países miembros.

A 60 años de aquel encuentro, el enfrentamiento como norma de resolución de las diferencias dio lugar a la cooperación. Un período de paz sin precedentes ha convertido a la Unión Europea en un actor global relevante, dando más peso a sus estados miembros, y que con sólo 6% de la población mundial concentra un 22% del Producto Interno Bruto global.

Hace 60 años los padres fundadores del sueño de una Europa única trabajaron mirando al futuro, con la vista puesta en sus descendientes. La Unión Europea no se desintegrará, a pesar de todos los obstáculos que deba superar, porque entiende que –como decía el ex presidente de la República Italiana Giorgio Napolitano-, “hacen falta paciencia y esfuerzo para construir una comunidad de naciones”.

*El autor es licenciado en Relaciones Internacionales.