
El jueves 8 de enero, todos los santafesinos recordaron al ex campeón del mundo de boxeo, Carlos Monzón. Era una fecha más que especial: se cumplieron 25 años de la muerte del deportista cuya vida profesional estuvo manchada por el asesinato de su esposa. Pero esa efeméride no fue la única noticia deportiva del día. Por la tarde se le dio fin a una de las novelas del verano: finalmente, el futbolista Brian Fernández firmó su contrato con su amado Colón.
Dos hechos aislados entre sí, sin embargo unidos por ambos protagonistas. Es que según pudo averiguar Nexodiario, a Monzón y a Fernández los une una relación parental.
“Carlos era tío de mi mamá, así que sería tío abuelo mío”, le confirmó a este medio el flamante delantero del rojinegro que nació en Santa Fe el 26 de septiembre de 1994, 104 días antes del fatídico domingo 8 de enero, donde el campeón de boxeo perdió el control de su vehículo, se accidentó y perdió la vida.
El parentezco no es lo único que une a estos dos deportistas destacados de Santa Fe: Monzón manifestaba su amor por Colón tanto como Brian lo hace en la actualidad. De hecho, el pugilista argentino con mayor reconocimiento mundial se había subido al ring, en varias de sus peleas, con pantaloncito y bata con los colores del ‘Sabalero’. Aunque el boxeador tuvo que hacer parte de su formación en las instalaciones de Unión, porque ese era el club por el que simpatizaba su mentor, don Amílcar Brusa.
Incluso, Colón habría estado implicado hasta en la muerte del deportista. Porque según contó años atrás Alicia Guadalupe Fezzia, su cuñada, que fue la única sobreviviente del accidente, Monzón creyó erróneamente que el Sabalero jugaba ese domingo: primero pidió que sintonizaran en su Renault 19 el encuentro, pero nadie puedo hacerlo. Por eso bajó la cabeza imprudentemente para hacerlo él y allí se despistó.
Este jueves, el mismo día que se celebraba un año más de la muerte de Monzón, Brian Fernández firmaba el contrato que esperó toda su vida: ahora tendrá la chance de entrar al Cementerio de los Elefantes con la casaca que se pone desde que nació.
El joven de 25 años intentará dar tantas alegrías deportivascomo lo hizo su tío abuelo. Pero tendrá que tomar el ejemplo de su pariente para no repetir las partes malas y borrar con el codo lo que escribe con la mano. Brian también tiene una lucha afuera del cuadrilátero: él, su familia y el club tendrán que hacer un gran esfuerzo para ganarla.



















El día de la muerte de Monzón no se celebra, se recuerda o conmemora, no hay nada para celebrar.