Jair Bolsonaro recibió este lunes a cientos de simpatizantes en la residencia oficial y se ubicó a pocos metros de ellos, pese a estar enfermo de COVID-19. Los medios brasileros cuestionaron este comportamiento que dejo expuestas a cientos de personas.

El mandatario salió de la casa y se aproximó a sus seguidores, que estuvieron varias horas frente al palacio en una vigilia convocada por pastores evangélicos.

A poco más de dos metros de distancia, Bolsonaro recorrió el parque donde estaban sus partidarios, muchos de ellos sin barbijo y sin respetar el distanciamiento social.

“Vamos a caminar con la pandemia, vamos a salir de ésta; tenemos un excelente equipo de ministros, principalmente el de Salud”, dijo Bolsonaro.

Más temprano, unos dos millones de simpatizantes del presidente, convocados por movimientos evangélicos, marcharon por Brasilia con 27 cruces para manifestar apoyo al mandatario.

Bolsonaro, uno de los gobernantes más escépticos con respecto a la gravedad del COVID-19 -al que en varias oportunidades calificó como “gripecita”-, informó el 7 de este mes que se había contagiado de esa enfermedad.